Otro nuevo texto de nuestros prolíficos alumnos, en este caso un romántico relato cuya acción transcurre en tiempos de Covid.

Texto: María José da Silva Lobo.

Profesora del grupo: Montse Morata.

Ilustración: Pablo Miláns.

 

 

Detrás de los aplausos

 

Salgo impaciente a aplaudir cada día, ahora que secretamente tengo una ilusión. Espío durante todo el día tu ventana sin signos aparentes de vida. ¿Dónde estás? ¿Qué haces? Te veo solo a medias, nunca te he visto entero pero esa forma de aplaudir entusiasta me tiene rendida. Suspiro todo el día por verte, adivinar tus ojos, tocar la textura de tu pelo, colgarme de tu sonrisa y aspirar tu olor. Me enamoré desde el primer día que salimos a aplaudir. Yo desde el bajo y tú en el segundo, tan alto, tan fuerte, tan seguro, tan joven…. Iluminabas la noche con tus luces de navidad en el mes de marzo y casi solo por ello empecé a quererte. Cuando los días empezaron a crecer, así se desarrolló este sentimiento extraño que ya no recordaba. Entonces finalmente te vi, el pelo revuelto, camiseta vieja y ese entusiasmo juvenil, parapetado por el confinamiento obligatorio. Recuerdo esos primeros momentos mágicos de corazón alborotado. Hoy, te quiero con la locura olvidada de mis veinte años, quiero aplaudir contigo todo lo que me queda de vida, asomarme a ver pasar el tiempo desde nuestra ventana, cubrir de besos ese pelo revuelto tuyo y lo demás, que apenas puedo adivinar. ¡Que casi son las 8! Tengo que arreglarme, peinarme, vestirme y hasta perfumarme. Por favor, que no llamen los nietos en este momento, quiero vivir mi amor contigo otros 5 minutos en la ventana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

María José da Silva Lobo

 

María José nació en Portugal, pero lleva viviendo y trabajando en España desde hace más de 25 años. Ha estudiado Farmacia en Lisboa y ha trabajado toda su vida en la industria farmacéutica en el área de Marketing y últimamente como consultora en actividades de formación y proyectos de marketing para la salud. Es una devoradora de libros y en sus múltiples viajes nunca se ha sentido sola con la compañía de sus lecturas. Le gusta escribir en castellano, pero echa de menos la música del portugués, que intenta recuperar en el ritmo de sus textos.